Ayer por la tarde, viernes, no tuvimos talleres, algunos niños vinieron a clase porque no se habían enterado y cuando nos vieron salir con mochilas y subir al coche se quedaron con unas caritas... cuando ya les dijimos que sólo era una excursión, ya nos despidieron tan contentos. Nos fuimos hacia Moca, que es el poblado de donde se sale para visitar el Parque Nacional del Monte Alén, y hemos dormido en el hotel de Ecofac. El hotel está en obras, pero hay algunas habitaciones disponibles. Dicen que es uno de los hoteles más lujosos de Guinea pero…………… Bueno, por lo menos las vistas del comedor que está en una terraza grande y con columnas talladas de ébano con animales, son espectaculares y merece la pena ver las montañas envueltas en la bruma.

Hemos salido para el monte hacia lo que llaman “el mirador” y Lucía ha dicho “ a ver si nos pasa lo que a la canela, que salió en rama y volvió molida” y efectivamente, hemos vuelto molidas.

La subida es bastante fuerte y lo malo no es subir, si no bajar. En la selva hay muchísima humedad, por la mañana siempre hay niebla y el terreno es resbaladizo.

Hemos llegado cansadas pero la aventura ha merecido la pena hemos visto muchas huellas de elefantes que abundan por esta zona, menos mal que no nos hemos cruzado con ninguno porque si atacan te pisotean y no queda ni rastro.

Hemos visto un mono, muchos árboles con raíces enormes y telas de araña impresionantes que parecían la mosquitera de la selva.

A las 17 h han venido a buscarnos y hemos vuelto a casa, ¡hogar dulce hogar!.